El ¿fácil? ¿difícil? arte de la comunicación
Según su experiencia ¿qué
es lo más difícil y lo más fácil en la comunicación interpersonal?
Es la pregunta con la que he iniciado decenas de encuentros
con los participantes de mis talleres.
Comparto con ustedes las respuestas más frecuentes.
En cuanto a lo más difícil, son dos:
En cuanto a lo más difícil, son dos:
Escuchar
Detener esa actividad interna que nos lleva a construir la
respuesta o el contraargumento a lo que plantea el interlocutor. Esa certeza de
que “no necesito escucharle”, “ya sé a qué viene”, que a veces nos hace interrumpirle,
completar su frase o, simplemente “desconectarnos” porque no nos interesa…
Lograr que el otro entienda exactamente lo que quiero decir
Decimos algo y el interlocutor entiende otra cosa totalmente
diferente… aunque hablamos el mismo idioma e incluso después de haber repetido
varias veces el mismo mensaje.
Peor aún! Sucede aun cuando le pregunto ¿entendiste?, ¿me
expliqué?, ¿ha quedado claro?... y me ha respondido que sí
Mientras que, al referirnos a lo más fácil, una respuesta
es la ganadora:
Hablar
Sí... hablar, decir, escribir… en fin, cualquier forma de delivery de lo que deseo transmitir
A este punto, concluyo que siendo tan frecuentes nuestra
dificultad para escuchar y para hacernos entender, aderezadas con nuestra
facilidad para hablar (monologar?) es realmente un milagro que eventualmente
logremos comunicarnos con alguien.
La siguiente hipótesis, me ha ayudado a entender este
asunto: aprendimos de manera inadecuada el proceso de la comunicación.
¿Recuerdan ustedes el esquema Emisor, Receptor, Mensaje, Retroalimentación, etc.? Posiblemente
sí. En el presente sigue formando parte de los programas de estudio.
¿Recuerdan haber visto en ese modelo algún punto en el que
preguntaran “¿el receptor ha comprendido exactamente lo que usted quiere decir?
NO: vuelva a iniciar el proceso
SÍ: usted se ha comunicado.
En mi libro no estaba. Mi conclusión es que aprendimos a
entender la comunicación interpersonal como un proceso de una sola vía, o estoy emitiendo o estoy recibiendo. Eso podría describir una relación cibernética, pero de ninguna
manera una conexión humana.
De ser así, nos toca deshacernos de ese inútil aprendizaje y
adquirir otros que sumen calidad a nuestras interacciones. Para ello les
propongo la práctica de lo que llamo Comunicación
Responsable. ¿De qué se trata?
La propuesta es ver a la comunicación interpersonal con una
renovada mirada. Entenderla como un proceso completo y que por tanto incluye:
Un Objetivo (cada
vez que nos comunicamos hay algo que deseamos lograr)
Un Destinatario (que
es una persona - o varias - con características únicas, como somos todos)
Sabiendo: a) lo que deseamos obtener al final del proceso y b) a quién vamos a dirigirnos, podemos trabajar en el Diseño (cómo vamos a expresar nuestra idea o mensaje; cuáles son
las palabras, el medio, el momento…)
El siguiente paso será la puesta en práctica. Ésta requiere de nuestra plena atención a todo cuanto allí sucede, con nosotros mismos, con
el otro y con el proceso en general. Este es el momento del diálogo, de la
escucha, de la empatía, del respeto por las diferencias, de las preguntas para
comprender, de la flexibilidad.
El diseño es un guión, el desarrollo de la conversación nos dibuja la pauta “en vivo”.
El diseño es un guión, el desarrollo de la conversación nos dibuja la pauta “en vivo”.
La validación de la
interpretación que nuestro interlocutor hace de lo que le expresamos, e
igualmente de nuestra interpretación de lo que él ha transmitido, es un paso
esencial en este diálogo.
Finalmente, una evaluación
nos ayudará a medir la calidad de nuestra interacción y generar aprendizajes.
¿Logramos el objetivo de nuestra comunicación?, ¿Qué nos ayudó a ello?, ¿Qué
hicimos bien?, ¿Qué haríamos diferente de repetirse unas condiciones similares?,
son algunas preguntas que podríamos considerar.
Los anteriores son, en esencia, los mismos pasos que aplican
para gestionar un proyecto. Las mismas recomendaciones, con resultados comprobados
para elaborar adecuadas comunicaciones escritas o para hacer efectivas presentaciones orales
¿Fácil o Difícil? La decisión es individual: por cada persona
y circunstancia.
¿Posible? Si queremos obtener mejores resultados de nuestras conversaciones y estamos dispuestos a practicar y a aprender… seguro
que sí!
Hasta la próxima,
Beatriz Mujica
Directora de Organización Carpe Diem
Profesora invitada IESA
Caracas - Venezuela
No hay comentarios:
Publicar un comentario